El oportunismo partidista con el que se pretende aplicar y convocar elecciones como finalidad del 155.

Octubre 23, 2017

Artículo  155  de  la  Constitución Española prevé  situaciones  como  las  que  se vienen produciendo en  Cataluña  desde  que el  6  de Septiembre  el  Gobierno  de  la Generalidad diese  un  golpe  de Estado  contra el  estatuto de  autonomía,  contra  la democracia constitucional, contra  el  Estado de Derecho  y contra  la  soberanía  del pueblo español.

 

El  22  de  Mayo  de  2017  -en  un  acto  pro secesionista  organizado  por  el  Ayuntamiento de  la capital  de  España-,  Carles  Puigdemont, anunció  su  decisión irrevocable  de  celebrar en  otoño un referéndum  como  paso  previo que  justifique  la  inmediata  proclamación  de una  Republica catalana,  soberana  e independiente  de  España.  Tal  y  como  así ha sucedido  finalmente.  Hace de esto  poco  más de 155  días.  Durante  este  lapso  de  tiempo hemos  asistido  a  un  proceso sedicioso  que ha  dañado  irremisiblemente  la  convivencia, la  seguridad  jurídica  y  la recuperación económica  de  Cataluña.  Previsiblemente  la fractura  social  y  la diáspora  de empresas son  un  daño  extremadamente  difícil  de superar,  y  en  las  próximas  décadas  en Cataluña  se  perderá  empleo  y  menguara  el bienestar  de  los catalanes. 

 

Los  daños,  pues,  no  son  solo,  lo  cual  ya sería  inaceptable,  de  carácter  legal  y político,  sino mucho  más  extensos  y duraderos  de  lo  que  la  sola  aplicación  del Artículo  155  puede  curar. Unos  daños completamente  innecesarios,  que  no  se habrían  producido  si  se  hubiera  aplicado la Constitución  cuando  los  hechos  lo reclamaban.  Se  ha  aplicado  tarde.  Tal  vez 155  días  más tarde  de  lo  que  en  cualquier país  democrático  de  nuestro  entorno  se habría  hecho. 

 

Pero  esa  negligente  tardanza  no  sólo  deja un  rastro  de  daños  sociales, económicos  y afectivos de  difícil  cura,  sino  que  ha  creado un  problema  político  sobredimensionado. Es un  error plantear,  en  la  aplicación  del  155, la  convocatoria  de  elecciones  en  Cataluña en  el plazo máximo  de  seis  meses.  Nadie nos  puede asegurar  que  en  2018  la  mitad de  los catalanes, espoleados  por  una temeraria  e irresponsable  clase  política, mantendrán  la  tensión en  todos  los frentes, ahondando  el  daño  económico,  social  y personal.  Y  ¿después  qué? 

 

La  aplicación  del  Artículo  155  hace  155 días habría  cortado  de  raíz  toda  esta  dinámica demencial.  Habría  servido  para  dejar meridianamente  clara  la  unidad  nacional  de España consagrada  en  la  Constitución  y,  lo que  es  más  importante, en  la  voluntad mayoritaria  del conjunto  de  ciudadanos  que integramos  el  pueblo  español.   

 

Una  intervención  a  tiempo,  podría    haber evitado  muchos  de  estos  daños  innecesarios y  habría permitido,  desde  la  firmeza  del Estado  de  Derecho,  abordar una racionalización  del  Estado  de las Autonomías sustanciada  en  la  descentralización administrativa  de  los  servicios  al ciudadano, sin  duplicidades legislativas,  ni  confusiones sobre  la  soberanía  nacional  de  España. 

 

Los  culpables  de  la  situación  actual  y  del daño  causado  a  Cataluña  y  a  España son los miembros  del  Gobierno  de  la Generalidad  con  su  demencial  intentona secesionista.  Pero  los máximos  responsables políticos  son  los  Gobierno  de  España  que han  incurrido  en  dejación  de funciones, hasta  hoy.  Y  también  serán responsables  de daños  irreversibles  que  se  produzcan en el futuro  si  no  se  aborda  una  reforma profunda  del  Estado  de  las  Autonomías para que  deje de ser  una  incubadora  de secesionismo. 

 

Presidente  Nacional  de  “NOSOTROS”,  Partido de  la  Regeneración  Social

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para el correcto funcionamiento y visualización del sitio web por parte del usuario. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información en la política de cookies